domingo, 20 de enero de 2013

Joy Rider


Domingo, 11:12 pm

Era una noche tranquila, en la calle Ponzano no pasaba ni un alma. Yo Luis, un asesino a sueldo, estaba tumbado en el sofá en mi apartamento clandestino cuando empezó a sonar el teléfono.
-Dígame-contesté.
-Hola buenas, "Joy Rider"- me dijo una extraña voz. ¿Cómo sabrá mi apodo de asesino?-pensé.
-¿Qué quiere usted?- le pregunté.
-Tengo un trabajo para usted, le espero mañana en el restaurante "Los Arcos" en la calle Ponzano a las 10:00 h de la mañana- me contestó.
-Muy bien, alli estaré, iré encapuchado- le respondí, colgué y empecé a dormir preguntándome que pasaría mañana.

Lunes, 9:30 am

Es el día en el que me reuniría con el tipo que me llamó ayer. Me vestí con una sudadera con capucha y me puse las armas blancas que yo mismo creé, con el nombre de hojas ocultas, en el que cada uno consiste en una especie de brazal con una cuchilla que sale de un mecanismo o se esconde en este, el brazal se esconde bajo la manga y tengo dos para asesinatos múltiples.

Salí de mi apartamento y me durigí encapuchado hacia "Los Arcos"; entré a las 10:00 h y un hombre me gritó:
-¡Aquí señor!- y me dirigí hacia él.
-Hola buenas, señor vicepresidente, ¿en qué puedo ayudarle?- le pregunté mientras me senté.
-Creo que usted podrá hacer este pequeño trabajo- me dijo mientras me daba un papel en el que ponía: "Asesina al presidente".
-¿Por cuánto?- le pregunté esperando una buena cantidad de dinero.      
-Por unos...900.000 euros, ¿le parece bien?- me contestó.
-Si, si, me parece bien- le respondí asombrado.
-Pues si hace bien su trabajo, mañana me reuniré con usted en la gasolinera "Cepsa" en esta misma calle y le daré el maletín con el dinero- me dijo.
-Vale- le contesté y me fui.
Lunes, 10:30 pm
Ya era de noche, el momento perfecto para un asesinato y en el que los guardias estarían muy cansados y más dormidos. Decidí entrar en el edificio donde vivía el presidente pero por el tejado,


donde nadie me vería, pero al llegar al tejado, me dí cuenta de que alguien me estaba observando desde su tienda, pero decidí continuar con mi trabajo, entré sigilosamente en el cuarto del presidente y usé mi hoja oculta para asesinarle; e igual que entré, salí por el tejado y me fuí a mi apartamento esperando por la recompensa del día de mañana.
Martes, 9:30 am
Me dirigo hacia la gasolinera a recibir la recompensa, allí me esperaba el vicepresidente que seguramente se convertirá en presidente.





-Hola buenas, aquí tiene su recompensa- me dijo.
Cogí el maletín y le dije:
-Gracias.
-No, gracias a usted- me dijo.
Y cada uno nos fuimos por nuestro lado, yo fuí a mi apartamento a guardar mi dinero y decidí iir a la escena del crimen, pero esta vez, como persona normal, no como asesino. Allí estaba el mejor detective, Ricardo que iba a hablar a los periodístas sobre que era lo que había pasado.
-Han asesinado al presidente, pero yo, descubriré quién a sido- afirmó Ricardo- en la cámara de seguridad, se ve a un encapuchado asesinándole.
Entonces, decidí espiarle como asesino y evitar que los que me habían observado, me delataran. Ricardo vió que podría haber haber entrado por el tejado al ser imposible entrar desde abajo al estar repleto de guardias. El detective también predijo hacia que calle huí al ver una ventana del piso más alto manchado con una marca con forma de zapato, se dirigió a la calle Ponzano acompañado de dos guardias y empezó a preguntar sobre si había pasado ayer por la noche un tipo encapuchado; ví que se dirigía al tipo que me estaba observando ayer y no tuve más remedio que matarle, asi que me adelanté a Ricardo y le maté, pero Ricardo se dijo a sí mismo:
-Voy por buen camino.
Entonces, decidí ir matando a los que me vieron por la noche de ayer y a los guardias que acompañaban a Ricardo, entonces me planté cara a cara con Ricardo y le provoqué para que me siguiera.

Martes, 12:30 pm

Ricardo me estaba siguiendo y decidí llevarle hasta un callejón sin salida. 



Cuando Ricardo llegó al callejón, no me encontró, empezó a gritar:
-¡Dónde estás asesino!- mientras sacaba la pistola.
-¡Dónde estás!- volvió a gritar.
Yo estaba escondido en el tejado de una casa, Ricardo no pararía de buscarme, así que salté y me abalancé sobre Ricardo y le asesiné.


Volví a mi apartamento y alguién me llamó:
-Hola, Joy Rider, gracias por matar a Ricardo, me has hecho un gran favor- me dijo una voz extraña.
-¿Quién eres?- pregunté
-Que quién soy yo, yo soy...
                                                        
                                                         Continuará...

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